lunes, 25 de agosto de 2014

CARLOS ALMIRA NOS RESEÑA SU NOVELA "ASOKA"

Todos los escritores, al finalizar una novela, deseamos ser el centro de atención. Anhelamos las opiniones rápidas de los lectores y la reseña positiva de los críticos que impulsen nuestra obra a ser leída por todos. Pero esto no siempre sucede. ¿Alguien se ha preguntado qué siente el novelista al finalizar su obra? ¿Cómo definiría su trabajo una vez publicado?

Este cuestionario pretende transmitir la visión del escritor. Le preguntaremos sobre su novela y le daremos la oportunidad de promocionarla y hacerse autocrítica. En definitiva, será su manera de convencernos para que leamos su novela.

HOY NOS PRESENTA SU OBRA…Carlos Almira

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Vivo en Granada desde los siete años de edad (tengo 49). Desde los años ochenta escribo regularmente (en los últimos años, a diario, sobre todo de madrugada antes de irme a trabajar al Instituto, donde enseño Geografía e Historia). Llevo una vida familiar, tranquila. Me gusta pasear y sobre todo, leer. No soy muy asiduo ni amante del mundillo literario. 

2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

Asoka.

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

Es una novela histórica. Se desarrolla en la India antigua, en el siglo III antes de Cristo. Narra la historia de la Dinastía Mauria, que partiendo del norte, de los altos valles del Ganges, conquistó los Reinos del centro y del sur del subcontinente. Temporalmente, abarca tres generaciones de Reyes: la de Bindusara, la de Asoka y la de Mahinda. Además de ser un periodo importante desde el punto de vista político y militar, está impregnado de un espíritu nuevo, tras la aparición del Budismo en el siglo V antes de Cristo. He querido transmitir el contraste entre la cultura de la guerra y los ideales de paz universal que abrazaron aquella época. Cómo Asoka, siendo un Rey guerrero, experimentó esa contradicción a lo largo de su vida y acabó fuertemente influido por el budismo. 

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

En papel, en la Editorial Nazarí de Granada.

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Esta es una novela de aprendizaje, es decir, una historia donde los personajes van evolucionando conforme se enfrentan a situaciones nuevas, o a situaciones ya vividas, pero de una forma nueva. Cuando conocí y estudié al Emperador Mauria, Asoka, me fascinó cómo una persona podía cambiar hasta el extremo de repudiar lo que hasta entonces había sido la razón de ser de su vida, la guerra y la conquista, para abrazar los ideales opuestos, preconizados por el budismo. Parece que, al final de su vida, Asoka no sólo abandonó por completo sus campañas guerreras, sino que se convirtió en protector de todos los animales, e incluso llegó a concebir un ejército de “pega” para disuadir a sus vecinos de hacerle la guerra y poder establecer una paz “universal” en su país. 

6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

Por una parte, de un curso de la UNED sobre Filosofías y Religiones del antiguo oriente (China y la India); por otra, y quizás más importante, del nacimiento de mi primer hijo, Carlos. Creo que uno sólo descubre hasta dónde es capaz de querer a otro ser humano cuando tiene (o adopta) un hijo. Recuerdo que en aquella época yo mismo me asombraba de la intensidad casi patológica, animal, de mi cariño por Carlitos, a quien va dedicado el libro. Por otra parte, muchas de las descripciones de la India aparte de a las lecturas, le deben a nuestros paseos por los hermosos jardines de El Salón de Granada, con el exhausto río Genil como fondo. 

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Documentarme, un año (con materiales y bibliografía aportados por la UNED y completados en internet). Sobre todo me gustó mucho la labor de reconstrucción de los mapas, los objetos de la vida cotidiana de aquella época, las especies vegetales, el paisaje, las casas, ciudades, etcétera. Reunir toda esa información para luego subsumirla en la ficción, fue arduo y a la vez, maravilloso.

8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

La antigua costumbre de narrar y registrar, en pinturas y símbolos en la profundidad de las cuevas, las gestas y las vidas de los reyes antiguos (como Chandragupta), para preservarlas de la destrucción del tiempo y de los hombres.

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Creo que eso es algo que debe decir el lector. Otra cuestión sería por qué creo que debe ser comprada: si la novela es buena, como creo, quien la compre, aunque no la lea, estará haciendo posible, al dejarla olvidada en un anaquel o en un cajón, que llegue a otros lectores a los que quizás haga bien, y quién sabe, los caminos de la vida son bien extraños, se dará la oportunidad de descubrirla andando el tiempo, cuando él mismo o sus circunstancias sean otros. Si el libro es bueno, es muy probable que el autor tenga otros ya escritos o en proyecto, que también lo sean: al comprarlo, en ese caso, estará dando razones al mundo editorial para sacar a la luz otras buenas historias, para arrojarlas como semillas al día de mañana. Por último, cuantas más personas compran un buen libro, aunque en ese momento por las circunstancias que sean no vayan a leerlo, más independiente están haciendo a su autor con respecto de los editores, los críticos, las modas, las miserias y las grandezas efímeras que jalonan este mundo de la cultura. Entonces el autor, si tiene la grandeza de alma suficiente, deberá no creérselo, agradecerlo profundamente, y ser si cabe, aún más humilde. 

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella?

“Asoka quedó admirado ante la ciudad: en sus parques había árboles que no había visto nunca, tan altos que sobrepasaban a las propias torres defensivas; vio monos que se acercaban para contemplarle con extrañeza y timidez y que desaparecían al menor gesto suyo; pájaros del paraíso de colorido exuberante; extrañas cacatúas que cabeceaban en los mangos; en una jaula, admiró a un pájaro que sabía hablar y al que la gente consultaba como un oráculo: “dale una cereza o una pepita de calabaza y ya verás, te dirá tu futuro”, le dijo alguien. El loro revolvió la cabeza, que casi desapareció entre su grueso plumaje, y gargajeó: “¡hará buen tiempo, hará buen tiempo, y tendrá el pelo negro, neeegro!”. En un rincón había un domesticador de serpientes cobra, un asceta de mirada penetrante que estaba sentado junto a un cesto de mimbre. Al sonido de su pequeña flauta la serpiente despertaba de su sueño mineral. 

Entre los árboles apareció de pronto una estatua gigante de Gotama Sidharta, el Buda Sakiamuni. Asoka la admiró embelesado: su torso desnudo representaba una flor de loto, la columna donde podía encontrar reposo la humanidad afligida; descansaba sobre las piernas cruzadas, y pese al tamaño y la solidez de la piedra, el tallista había tenido la habilidad de darle una suerte de ligereza; los ojos entornados miraban al interior de la piedra en completa calma, mientras levantaba la mano derecha mostrando la palma en señal de bendición y paz.”

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